El comunicador cuántico de su cuerpo que puede revolucionar su forma de envejecer

El comunicador cuántico de su cuerpo que puede revolucionar su forma de envejecer

 

Imagine una de esas mayas que sostiene un bulto de frutas, pero no solo exteriormente sino de forma intrínseca.  Algo así es la fascia: un tipo de tejido conjuntivo que rodea y sostiene los músculos, órganos y otras estructuras del cuerpo.  Actúa como una red continua, proporcionando soporte estructural y facilitando el movimiento al transmitir la fuerza a través de diferentes partes del cuerpo. Así que no se trata solamente de un sostén de músculos y órganos sino de comunicación entre ellos.

 

De hecho, la fascia desempeña un papel crucial en la propiocepción (sentido de la posición del cuerpo) y la nocicepción (percepción del dolor), que son vitales para mantener el equilibrio y prevenir lesiones. La comprensión de la interacción de la fascia con otros sistemas, como el nervioso y el inmunitario, pone de relieve sus funciones reguladoras en la gestión del dolor, la inflamación y las afecciones autonómicas.

 

El video Fascia Documentary abre toda una perspectiva y enfoque del cuerpo en cuanto a salud, desempeño y tratamiento a la hora de lesiones y recuperación. 

 

Papel de la fascia en la recuperación y el rendimiento en el ejercicio

 

La fascia desempeña un papel crucial en la recuperación y el rendimiento en el ejercicio al contribuir a la eficiencia del movimiento, la prevención de lesiones y la salud musculoesquelética en general. Estos son los aspectos clave en los que la fascia influye:

 

Rendimiento en el ejercicio

    • Transmisión de fuerza y eficiencia de movimiento: la fascia actúa como estabilizador y amortiguador, transmitiendo fuerza por todo el cuerpo para facilitar un movimiento eficiente. Esto ayuda a mejorar el rango de movimiento de las articulaciones, la flexibilidad muscular y la potencia, que son esenciales para un rendimiento deportivo óptimo.

 

    • Coordinación y flexibilidad: la fascia profunda permite que los músculos se deslicen suavemente entre sí, reduciendo la fricción y promoviendo la flexibilidad. Esta coordinación es vital para mantener la estabilidad de las articulaciones y un movimiento eficiente durante las actividades físicas.

• Propiocepción: la fascia está enriquecida con fibras nerviosas propioceptivas que ayudan a detectar estímulos externos y coordinar el movimiento. Esto mejora la orientación espacial y permite ajustes rápidos, lo que reduce el riesgo de lesiones y mejora el rendimiento.

 

Recuperación tras el ejercicio

    • Flujo sanguíneo y suministro de nutrientes: el estiramiento de la fascia puede mejorar la circulación sanguínea dentro de los tejidos fasciales, suministrando a los músculos el oxígeno y los nutrientes necesarios para la recuperación. También ayuda a eliminar los productos de desecho de las células, favoreciendo la salud general de los tejidos.                

• Reducción del dolor: Al evitar que la fascia se vuelva rígida, el estiramiento regular puede reducir el dolor posterior al ejercicio y aumentar el rango de movimiento de las articulaciones, lo que ayuda a una recuperación más rápida de las actividades físicas intensas.

• Prevención de lesiones: La fascia sana distribuye el estrés y la tensión de manera uniforme por todo el cuerpo, lo que reduce los riesgos de lesiones localizadas, como esguinces y distensiones. Técnicas como la liberación miofascial y el estiramiento dinámico pueden mantener la flexibilidad y la capacidad de respuesta de la fascia, minimizando los riesgos de lesiones crónicas.

 

Al centrarse en mantener una fascia sana mediante estrategias específicas de entrenamiento y recuperación, los atletas pueden mejorar su rendimiento, acelerar los tiempos de recuperación y reducir el riesgo de lesiones.

 

 

Alteraciones en la estructura de la fascia

 

Rigidez y dolor de diferentes partes del cuerpo

Se ha detectado pues que un dolor en el hombro o lo que en inglés se conoce como “frozen shoulder” puede tener origen en una parte muy diferente del cuerpo.  Y puede ocurrir a cualquier edad.

 

Envejecimiento

A medida que envejecemos, la fascia experimenta cambios estructurales y funcionales que pueden afectar a la salud musculoesquelética. Estos cambios incluyen alteraciones en la composición de la matriz extracelular (MEC) y una disminución de las propiedades viscoelásticas, lo que provoca una reducción de la flexibilidad y un aumento de la rigidez. La inflamación asociada al envejecimiento agrava aún más estos cambios, afectando al acoplamiento entre el tejido fascial, el músculo esquelético y el sistema nervioso.

 

En particular, el envejecimiento afecta a la fascia de varias maneras, lo que provoca cambios en su estructura y función. Estos cambios pueden contribuir a una disminución de la flexibilidad, un aumento de la rigidez y una alteración de los patrones de movimiento.

 

1. Alteraciones en la composición molecular:

    • Colágeno y fibras elásticas: Con el envejecimiento, se produce un cambio en los tipos de colágeno presentes en la fascia. Hay un aumento del colágeno de tipo I, que es más rígido, y una disminución del colágeno de tipo III, que es más elástico. Este cambio da lugar a una fascia más rígida.

                  • Niveles de hialuronano o ácido hialurónico: la cantidad de este componente que ayuda a mantener la hidratación y elasticidad de los tejidos disminuye con la edad, lo que contribuye a reducir la fluidez de los tejidos.

 

2. Aumento del grosor de la fascia:

    • Las investigaciones indican que los adultos mayores tienden a tener un mayor grosor de la fascia, particularmente en áreas como la columna lumbar. Este aumento de grosor está asociado con una reducción de la flexibilidad de las articulaciones y puede contribuir a restricciones en el rango de movimiento.

 

3. Cambios en la inervación y la vascularización:

        El envejecimiento puede provocar cambios en la densidad de las terminaciones nerviosas y los vasos sanguíneos dentro de la fascia. Estos cambios pueden afectar a la propiocepción (el sentido de la posición del cuerpo) y la interocepción (el sentido de los estados internos del cuerpo), lo que puede provocar rigidez crónica y patrones de movimiento anormales.

 

4. Senescencia celular y fibrosis:

                  • La senescencia celular, o la pérdida de la capacidad de una célula para dividirse y crecer, contribuye a la acumulación de tejido fibrótico dentro de la fascia. Este proceso suele ir acompañado de un aumento de miofibroblastos, células que promueven la fibrosis a través de su actividad contráctil, aumentando aún más la rigidez fascial.

 

Estos cambios estructurales en la fascia debidos al envejecimiento pueden afectar significativamente a la función física al reducir la flexibilidad y aumentar el riesgo de lesiones. Comprender estos cambios es crucial para desarrollar intervenciones destinadas a mantener o mejorar la salud fascial en los adultos mayores.

 

Acciones preventivas antienvejecimiento

 

Mantener una fascia sana está relacionado con varios beneficios que pueden favorecer un envejecimiento saludable:

 

   - Mejora del movimiento: una fascia sana mejora la simetría y la alineación del cuerpo, reduce el dolor y mejora la eficiencia del movimiento.

   - Prevención de lesiones: al mantener la flexibilidad y la elasticidad, la fascia reduce el riesgo de lesiones comunes en los adultos mayores.

   - Mejora de la recuperación: el aumento del flujo sanguíneo facilitado por una fascia sana ayuda a una recuperación más rápida de la actividad física.

 

Enfoques terapéuticos

Existen varias técnicas terapéuticas que tienen como objetivo mantener o restaurar la salud fascial. Entre ellas se incluyen terapias manuales como el masaje, la liberación miofascial, el estiramiento, la acupuntura y la punción seca. Estas intervenciones pueden mejorar la reparación fascial y la función musculoesquelética.

 

 

Cómo incorporar ejercicios de fascia en su rutina diaria

 

Incorporar estiramientos de fascia en tu rutina diaria de ejercicios puede mejorar la flexibilidad, la movilidad y la salud musculoesquelética en general. Estas son algunas formas de integrar eficazmente los estiramientos de fascia:

 

Rutina matutina

     Empiece el día con estiramientos suaves: Dedique de 5 a 10 minutos por la mañana a realizar estiramientos suaves para despertar los músculos y preparar el cuerpo para el día. Concéntrese en las zonas que tienden a estar tensas, como el cuello, los hombros, las caderas y los isquiotibiales.

 

A lo largo del día

     Tómese descansos para estirar: Si lleva un estilo de vida sedentario o permanece sentado durante largos períodos de tiempo, tómese descansos regulares para estirar. Ponga un temporizador para acordarse de levantarse y estirar cada hora. Incorpore estiramientos para las muñecas, las caderas y las piernas para contrarrestar los efectos de estar sentado durante mucho tiempo.

 

Durante los entrenamientos

·      Incorpore estiramientos dinámicos: antes de los entrenamientos, realice estiramientos dinámicos como balanceos de piernas y círculos de brazos para calentar los músculos y aumentar el flujo sanguíneo. Después de los entrenamientos, relájese con estiramientos estáticos para relajar los músculos y mejorar la flexibilidad.

 

·      Terapia de estiramiento fascial (FST): considere la posibilidad de integrar la FST en su rutina de ejercicios. Esto implica trabajar el tejido conectivo del cuerpo para mejorar la flexibilidad y la movilidad. La FST puede realizarse con un terapeuta o mediante técnicas autoguiadas.

 

Rutina nocturna

                      Relájese con estiramientos: Dedique de 10 a 15 minutos por la noche a realizar estiramientos reparadores, como flexiones hacia delante y torsiones de la columna, para liberar la tensión y favorecer la relajación antes de dormir.

 

Estiramientos específicos de la fascia

 

    - Flexión hacia delante sentado: siéntese con las piernas estiradas hacia delante, flexione las caderas y dóblese lentamente hacia delante. Esto trabaja los isquiotibiales y la fascia a lo largo de la columna vertebral.

 

   - Estiramiento del flexor de la cadera: dé una zancada hacia delante con una rodilla en el suelo e inclínese ligeramente hacia delante. Este estiramiento ayuda a mantener la movilidad de la cadera.

 

Consejos adicionales

·      Rodillo de espuma: Incorpore el rodillo de espuma a su rutina para liberar los músculos y la fascia tensos, mejorar el flujo sanguíneo y aumentar la flexibilidad.

·      La constancia es la clave: Intente incorporar estos estiramientos a diario para obtener resultados óptimos. Escuche a su cuerpo, respete sus límites y ajuste según sea necesario para mayor comodidad y eficacia.

 

Siguiendo estas pautas, puede incorporar eficazmente el estiramiento de la fascia en su rutina diaria de ejercicios, mejorando tanto el rendimiento como la recuperación y reduciendo al mismo tiempo el riesgo de lesiones.

 

La fascia desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y la función musculoesquelética a lo largo de la vida. Su capacidad para adaptarse a las fuerzas mecánicas y su implicación en la percepción sensorial la convierten en un foco clave para la investigación sobre el envejecimiento saludable.

 

Al comprender y mantener la salud fascial, se puede, con constancia, mitigar potencialmente algunos de los efectos adversos del sedentarismo y el envejecimiento en el cuerpo.

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